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sábado, 23 de septiembre de 2017

BREVE

Escritores Ormachea y Bueno presentaron libros

12 SEPTIEMBRE 2017CORREO DEL SUR
LIBROS. Los escritores en Sucre.
LIBROS. Los escritores en Sucre. 
Tras su éxito en otras regiones del país, la novela "Los infames" y el poemario "Yayani" de Verónica Ormachea y Alfonso Bueno, respectivamente, se presentaron anoche en Sucre.
Con su pasión por la novela histórica la escritora y también periodista, Ormachea, relata en "Los infames" la historia del pueblo judío refugiado en Bolivia en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, con la ayuda de Mauricio Hotschild, uno de los barones del estaño.
Por su parte, Bueno, poeta y abogado, pone a consideración "Yayani" término quechua que significa “El que viene por el camino”. En el libro se plasman 40 inspiraciones de estilo libre y contemporáneo que nacieron de forma emergente hace algunos años.

martes, 6 de septiembre de 2016

Presentacio de Los infames en el Círculo de la Unión

Presentación de ‘Los Infames’ en el Círculo de la Unión

“La historia es desconocida hasta la publicación de este libro”, recalcó, cuando presentó su trabajo en el Círculo de la Unión, ante autoridades del ámbito cultural, escritores y familiares.
La Razón (Edición Impresa) / Beatriz Andrade / La Paz
01:01 / 05 de abril de 2016
Los Infames es el título de la segunda edición de la novela escrita por Verónica  Ormachea. En las páginas narra la llegada de una familia judía polaca a Bolivia, durante la Segunda Guerra Mundial y la participación desinteresada, clandestina y silenciosa del “barón del estaño” Mauricio Hochschild, describe la autora.
“La historia es desconocida hasta la publicación de este libro”, recalcó, cuando presentó su trabajo en el Círculo de la Unión, ante autoridades del ámbito cultural, escritores y familiares. “Bolivia y China fueron los únicos países que otorgaron visas a los semitas sin condiciones. Los otros, las limitaron tras la reunión en Evian. El personaje principal (de la novela) llega a Bolivia y sufre los avatares de vivir en una colonia de emigrantes hebreos en la selva boliviana”, continuó la escritora, quien luego de su intervención compartió en un vino de honor.

La chuquisaqueña desde la mirada de las escritoras bolivianas.

Diario Página Siete

ES PARTE DEL CICLO “NUESTRAS AUTORAS”

La chuquisaqueña desde la mirada de las escritoras bolivianas

Giovanna Rivero y Verónica Ormachea destacaron la obra de la poeta.

La chuquisaqueña  desde la mirada de  las   escritoras bolivianas
Anahí Cazas  / La Paz
"Siempre me gustó esa melancolía
elegante de su poesía, esa forma de contemplar la naturaleza para
desintegrarla con
la mirada. Además, Matilde Casazola
 es todo un símbolo de una pulsión
 utópica, de los años en que se cultivaba la
confianza en la vida como una valor profundamente ético”.
Con esas palabras, la  escritora cruceña
 Giovanna Rivero  describe a la poeta
 y compositora Matilde Casazola.
 Las dos, junto a Liliana Colanzi,
Magela Baudoin y Verónica Ormachea,
 forman parte del ciclo "Nuestras Autoras”,
una de las principales actividades de la XXI Feria
 Internacional del Libro de La Paz (FIL).

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"Me parece justo que la FIL La Paz reconozca de un modo oficial el valor y
la enorme importancia de una artista que ha dedicado sus energías y su vida
a su vocación. Esta fidelidad y este compromiso con su arte es conmovedor”,
comenta  la autora  de la novela Las Camaleonas.
Ormachea, quien forma parte del ciclo, también  destacó la obra y el legado
 de la poeta. "Casazola es una cantautora chuquisaqueña de música nacional,
 cuyo gran valor ha sido enaltecer la cultura boliviana. Es autora de más de una
decena de libros de poesía y traduce su lírica a través de bellas composiciones
 en guitarra que ha hecho conocer en Bolivia y el mundo”, sostuvo.

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"Felicito a la Cámara  Departamental  del Libro de La Paz  por realizarle este año
un homenaje especial por su notable trayectoria profesional, lo cual merece
 plenamente”, agrega. 
 Colanzi, quien también visitará la  FIL para participar en  el ciclo "Nuestras Autoras”, 
comenta que  se encuentra ansiosa por conocer más sobre  la obra de la poeta.
 "No conozco mucho de la obra de Matilde Casazola, salvo unos cuantos poemas
sueltos, de hecho voy a aprovechar esta oportunidad para conocerla un poco más”,
 dice.
Un encuentro dedicado a ellas
 Casazola,  Colanzi, Rivero,  Ormachea  y Magela Baudoin serán las protagonistas
del ciclo "Nuestras Autoras”.
 El ciclo tiene el objetivo de revelar varias de las facetas de las cinco escritoras
bolivianas. Las charlas serán moderadas por María José Navia,  escritora y
académica argentina. El encuentro se realizará el 14 y 15 de septiembre,
en la  sala Emma Villazón,  del Campo Ferial Chuquiago Marka.

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jueves, 21 de julio de 2016

Escritores de cinco países llegan a la FIL de La Paz

Escritores de cinco países llegan a la Feria del Libro de La Paz

Giovanna Rivero, Liliana Colanzi, Magela Baudoin, Verónica Ormachea y Matilde Casazola serán las protagonistas del encuentro, que comenzará el 7 de septiembre.

Escritores de cinco países llegan a la Feria del Libro de La Paz
Archivo. El español J.J. Benítez, autor de El Caballo de Troya.
Anahí Cazas  / La Paz

Escritores de España, Perú, Argentina,  Chile e Italia  participarán en la vigésima primera Feria
Internacional del Libro de La Paz (FIL), que se realizará del 7  al 18 de septiembre, en dos
pabellones del campo ferial Chuquiago Marka (Bajo Següencoma).  Entre algunos de los invitados
están el español  J.J. Benítez, la argentina Mariana Enríquez,  el chileno Diego Zúñiga y otros.

De España, país invitado de honor de la FIL paceña,  llegarán Antonio Orejudo (Premio Andalucía
 de Novela  y  colaborador de El País), Tony Hernández, Marta Sanz (Su  novela Farándula consiguió
 el Premio Herralde, 2015) y  Alfredo Gómez Cerdá (Premio Hache de Literatura Juvenil, 2013).
A la lista se suman   Sara Mesa (Premio Nacional de Poesía Fundación Cultural Miguel Hernández,
2007 )  y Alfonso Zapico (Premio Josep Toutain como  autor revelación del 2010 en el Salón del
 Cómic de Barcelona). 

  "Son autores  que representan a la joven generación de escritores y literatos españoles. Ellos
 presentarán sus libros, darán talleres y formarán parte de varios de los coloquios. Será una
oportunidad para crear lazos con los  escritores bolivianos”, dijo el embajador de España en Bolivia,
 Ángel Vázquez Díaz de Tuesta.

Además, la Cámara Departamental del Libro de La Paz   anunció ayer  como una de sus sorpresas
 la llegada del bestseller mundial, conocido por su saga de novelas, El Caballo de Troya, el español
 J.J. Benítez. El autor tendrá una variada agenda.

Perú marcará su presencia en la FIL paceña con dos destacados autores. El primero es  el   director
 editorial y creador de la revista Etiqueta Negra,  Julio Villanueva Chang. El segundo es Juan Manuel
Robles, autor de Nuevos juguetes de la Guerra Fría (2015), una  novela ambientada en la ciudad de La Paz.

Argentina participará en la Feria  de la mano de la escritora Mariana Enríquez, quien forma parte
del grupo de escritores conocidos como "nueva narrativa argentina”.

Chile también tendrá presencia en la FIL paceña con dos escritores y un diseñador de arte. Uno
de ellos es Diego Zúñiga, considerado como una de las voces narrativas más destacadas de su país.
Los otros son  los  hermanos Claudia e Iván Larraguibel, autores de la  novela gráfica Al Sur de la
Alameda: diario de una toma (2014), en la que  narran las protestas estudiantiles en Chile, quienes
compartirán experiencias sobre el trabajo artístico en las publicaciones de libros.

La Universidad Católica Boliviana (UCB),  institución elegida como invitada de honor, traerá al
docente y doctor en Ciencias de la Administración Económica, Pablo Collazo (Italia), quien será
parte del programa Ciudades inteligentes y competitivas.  La  institución  alista una agenda artística
 y cultural con la presentación de elencos de danza y música.

Las protagonistas de la FIL

Giovanna Rivero, Liliana Colanzi, Magela Baudoin, Verónica Ormachea y Matilde Casazola
 serán las protagonistas de la Feria del Libro de La Paz. Las autoras participarán en el  Ciclo
Nuestras Autoras, que contempla una agenda especial para  discutir  sobre la obra de cada
una de las autoras. 

Este 2016,  la FIL  de La Paz  otorgará el Premio a la trayectoria literaria a  la poeta y
compositora Matilde Casazola.

"La vida de Casazola ha sido entregada a expresar el sentimiento y el sentido de su tierra, su
gente y su propio corazón. Sea como cantante, compositora o poeta, su voz viene cantándole
 a la vida desde hace más de 50 años. Por eso, en esta ocasión, se reconocerá el camino que
 ha recorrido esta mujer”, expresó  a través de un comunicado  la Cámara Departamental del Libro.
Cervantes tendrá un espacio reservado en la FIL paceña 2016

Miguel EN Cervantes. El retablo de las Maravillas es el título de la exposición que presentará
España en la vigésima primera Feria  Internacional del Libro de La Paz (FIL).  La muestra forma
parte de las conmemoraciones por los 400 años de la muerte de Cervantes. 

   "Esta exposición es proyecto pensado y construido a partir de ‘el Retablo de las Maravillas’,
uno de los ocho entremeses escritos por Miguel de Cervantes que nunca fueron representados”,
 dice la presentación de la Embajada de España en Bolivia.

"La muestra  describe un poco  a través de una serie de  cómic e ilustraciones  lo  que ha sido la
vida de Cervantes y de El  Quijote”, dijo  ayer   el embajador de España en Bolivia, Ángel Vázquez
 Díaz de Tuesta.   
La propuesta es  realizada por  los  ilustradores David Rubín y Miguelanxo Prado, quienes a través
 de la muestra buscan  generar  "potente diálogo entre el cómic y la ilustración para darnos una
imagen del gran aventurero y genio que fue Miguel de Cervantes”.

 "52 paneles serán expuestos con el objetivo de acercar al público a la obra de Cervantes a
través de la figura del escritor y su época”, añade la nota.

 Según el diplomático,   en la FIL paceña, se realizarán  además coloquios, debates  y charlas
 sobre el aporte de Cervantes.  "Se tiene previsto hacer  una dramatización  o performance
con unos actores  de varias  de las escenas  clásicas de El Quijote”, adelantó.    

Cinco escritores de Bolivia, invitados a la FIL de Lima

Diario Página Siete

Cinco escritores de Bolivia, invitados a la FIL de Lima

Entre los narradores están Magela Baudoin, Edmundo Paz Soldán y Adhemar Manjón.

Cinco escritores de Bolivia, invitados a la FIL de Lima
Archivo. Magela Baudoin, una de las invitadas de la FIL de Lima.
Página Siete  / La Paz

 Los escritores bolivianos  Adhemar Manjón, 
 Saúl Montaño,  Edmundo Paz Soldán, 
Magela Baudoin   y Verónica Ormachea 
participan  en la 21 edición de la Feria 
Internacional del Libro (FIL) de Lima, que 
hoy comienza  y cerrará   el 31 de julio en la
 capital peruana.

 El 19 de julio,  Manjón y Montaño   presentarán
 sus recientes títulos, publicados bajo el sello
 La Perra Gráfica. Se trata de  la novela breve 
Génesis 4:12 y el libro de cuentos Desvelo. 

El acto  se realizará en el marco de un conversatorio acerca de la nueva narrativa boliviana
y latinoamericana en la que Manjón y Montaño dialogarán con Juan Manuel Robles,
novelista peruano, autor de la aclamada novela Nuevos juguetes de la guerra fría
(Seix Barral, 2015), y con el escritor y editor Víctor Ruiz Velasco, autor de La felicidad
es un arma caliente y responsable de los sellos editoriales Lustra y Santuario.

"Las ediciones de La Perra Gráfica se caracterizan por llevar tapas impresas a mano
 en serigrafía, las cuales son diseñadas por destacados ilustradores. En este caso, se
 contó con la participación de dos ilustradores peruanos: Rodrigo la Hoz, quien diseñó
la tapa de Génesis 4:12 y Jugo Gástrico (Rocío Urtecho), quien diseñó la tapa de Desvelo”,
se lee en la nota de prensa.

Al día siguiente, el 20 de julio,  Manjón y Montaño participarán  en  un diálogo con quienes
tuvieron a su cargo la ilustración de las tapas, que fueron luego impresas a mano en   serigrafía
 en los talleres de La Perra Gráfica: los artistas visuales Jugo Gástrico y Eduardo Yaguas
(ilustrador a cargo de la tapa de Temporarias, poemario de Emma Villazón).

Magela Baudoin llevará a Lima  La composición de la sal, obra con la que ganó el Premio
 Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez. La escritora también participará
en una charla sobre este    género literario, según la página de Facebook  de la FIL de la
capital peruana. 

 Su colega, el cochabambino Edmundo Paz Soldán,  presentará su más reciente libro de
 cuentos Las visiones. Además, el  narrador  asistirá a varias actividades de la Feria del
Libro limeña.
 Otra de las autoras que representará al país es  la periodista y escritora  Verónica Ormachea,
 quien   presentará      Los infames,  una novela que narra la historia de los judíos que llegaron
 a Bolivia.  La obra, publicada  por Gisbert Editores,   fue uno de los títulos más vendidos en la
 versión número 20 de la  Feria Internacional del Libro de La Paz, que se realizó en agosto del año pasado.

domingo, 3 de julio de 2016

Esclavismo y terror en Auschwitz


[Alberto Zuazo] 
Punto aparte

Esclavismo y terror en Auschwitz

III
 
Verónica Ormachea Gutiérrez, distinguida periodista y excelente escritora, es autora del libro titulado “Los Infames”, cuya segunda edición fue presentada recientemente en el Círculo de la Unión. Tiene muchos valores literarios, sobresalen las tres mayores historias que expone con notable lucidez. 
Las dos primeras las comentamos en columnas anteriores y ahora abordamos la tercera que, para simplificar la impresión recogida, estremece el alma. No se encuentra una explicación razonable sobre la tenebrosa experiencia humana que se tuvo en el campo de esclavismo y terror de Auschwitz, instalado por inspiración de Adolfo Hitler, un psicópata que tuvo la siniestra habilidad de encandilar al siempre admirable pueblo de Alemania, entre 1932-1939.
En ese lugar endiablado se esclavizó, humilló y mató en cámaras de gases a millares de judíos y presuntos adversarios políticos del nazismo. Aunque esta es una historia muy conocida como uno de los hitos más repudiados de la Segunda Guerra Mundial, Verónica se empeñó en investigar algo o mucho de lo sucedido en esa antesala del infierno para incluirlo en su libro, el tercero de su producción literaria.
Auschwitz formaba parte de Oswiecim, un pueblo de Polonia, país vecino a Alemania. Los nazis le pusieron ese nombre para que nadie supiera de su existencia y menos llegara al lugar. Verónica cuenta que se trataba de una ciudadela que sirvió antes para que funcione un cuartel, por lo que tenía decenas de barracas y caballerizas.
Precisamente estos serían los lugares donde recluían a los presos, de ambos sexos, a quienes, empero, aparte de torturarlos se los ponía a trabajar a punta de golpes y amenazas armadas. Verónica refiere que el sitio recluía a israelíes de todos los países de Europa que fueron capturados por el nazismo, así como homosexuales, gitanos, eslavos, soldados rusos que eran tomados prisioneros en la guerra, testigos de Jehová, presos políticos y polacos.
El seguimiento que hizo Verónica para contar una experiencia personal en ese campo de concentración es el de una joven polaca llamada Varinia, la que fue llevada a ese lugar de suplicio, porque formaba parte de una familia semita. Era madre soltera, de un niño llamado Boris, como su padre, pero además esperaba encontrar allí a sus padres, que meses antes fueron apresados por los nazis que ocuparon Polonia, el primer país agredido, que dio lugar a la Segunda Guerra Mundial.
Al ver a Varinia alta, grande y fuerte, los esbirros de la SS la seleccionaron inmediatamente para trabajar. A ellas y a otras 700 mujeres las llevaron a una plaza, en medio de golpes y vociferaciones las alinearon para tatuarlas con un número en el brazo. La jefe de vigilancia del grupo tenía el nombre de María Mandiel.
Ésta, con voz ronca y a gritos, les hizo conocer las “reglas del juego” y les dijo que les tenía una “sorpresa”, cuando estaban ya en una barraca. A tres mujeres les hizo subir a una banqueta y les pusieron un cordel grueso en el cuello. Inesperadamente, una guardia pateó las banquetas y las mujeres quedaron colgadas y murieron. “Que les sirva de escarmiento”, les gritó a las presas, que temblaban de miedo ante semejante atrocidad de la que podían ser víctimas.
En este tramo inhumano y trágico, el libro relata casos de violaciones a las mujeres. Varinia llega a ser embarazada y luego la someten a un brutal aborto. Observa que miles de personas, hombres y mujeres, eran llevadas a los crematorios y cámaras de gases. 
Fue elegida para trabajar en un lugar cerrado llamado “Canadá”, donde los nazis tenían acumulados cientos de maletas, bultos y ropa encima de largas mesas. Eran los bienes más preciados que arrebataron a los presos del nazismo. Las mujeres seleccionadas tenían que buscar las joyas y todos los objetos de valor que encontraran en el lugar para entregárselos a los SS. Éstos los enviaban a Alemania para seguir financiando el conflicto bélico.
Pasaron los años y de pronto circularon las versiones de que Alemania estaba perdiendo la guerra. Los nazis empezaban a huir como podían, pero no dejaban de seguir causando la muerte de cientos de prisioneros, a unos haciéndoles caminar extensos recorridos en pleno invierno y cuando sus vestimentas eran más harapos que protectores del mal clima. Por el rigor de la naturaleza, murieron.
A otros los embarcaban en trenes atestados que tampoco llegaban a buen destino, por tanto la gente que cargaban también moría. Estos y muchos otros cuadros más de la tragedia causada por una falaz causa política registra el libro de Verónica. Es historia, la gente joven de hoy ni sospecha de todo aquello. Los maduros y veteranos sí recuerdan todo lo que se publicaba y difundía en medios de comunicación, folletos, libros y el cine. De ahí que la Segunda Guerra Mundial quedó como el peor recuerdo que se puede tener de esos tiempos.

lunes, 27 de junio de 2016

Hochshild, el benefactor


[Alberto Zuazo] 
Punto aparte

Hochschild, el benefactor

II         26/6/16   Periódico El Diario
 
El recuerdo que se tiene en Bolivia de los “Barones del Estaño” es muy adverso,
porque la política se ensañó contra ellos, al decir que eran unos explotadores
de la riqueza nacional, y que sometían a sus trabajadores a condiciones
infrahumanas, para que extraigan de las entrañas de las montañas el mineral
 que los hacía poderosamente ricos.
Esos personajes, de la leyenda “negra” del país, eran los bolivianos Simón I.
Patiño y Carlos Víctor Aramayo, y el judío Mauricio Hochschild. Los traigo a
colación en estas líneas porque en el libro de Verónica Ormachea Gutiérrez,
titulado “Los Infames”, revela que Hochschild se constituyó en un benefactor
 en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), al salvar la vida de miles de judíos,
a los que el nazi Adolfo Hitler quiso exterminar, porque en su mente de psicópata
 no merecían vivir. 
Ha sido, ni duda cabe, un gesto humanitario de dimensiones extraordinarias,
porque para ese propósito gastó buena parte de su fortuna en obtener pasaportes
 bolivianos que los distribuía en Europa a los judíos que eran perseguidos. 
En la presentación del libro de Verónica, en el Círculo de la Unión, hacia el final
se dio paso a un cambio de ideas sobre el libro entre el numeroso público que
concurrió al acto. Al hablarse de la emigración judía estimulada por Hochschild,
se llegó a concordar que llegaron al país alrededor de 30.000 judíos. A muchos
les sirvió para ir a radicar a otros países vecinos, en especial porque se les presentaban
 mejores condiciones de trabajo y de vida. La pobreza y las limitaciones del país eran desalentadoras.
En todo caso, pese a estas condiciones, buena proporción de los emigrados se
quedaron a vivir en distintos departamentos del país, por lo que al presente tienen
descendientes bolivianos. Influyó mucho la creación de Israel, para que otros se
vayan a su propia patria, la que nunca habían tenido sus progenitores.
El libro de Verónica, sin embargo, empieza con un episodio familiar que se
registró en Varsovia, Polonia. El hijo varón, Boris, presentía que pronto su país
sería invadida por tropas de Hitler. Como que, en efecto, sucedió. El padre, en
postura conservadora, no quiso abandonar su país y menos su casa. Pero Boris,
finalmente lo hizo, acompañado de su amigo Isaac. Era ingeniero químico, pero
se radicó en Santa Cruz, donde trabajaron ambos cultivando la tierra.
En el alegato que tiene Boris con su padre para venir a Bolivia, le refiere que un
magnate semita, dueño de minas en Sudamérica, un tal Moritz Hochschild,
vive en Bolivia. En apoyo de su idea, refiere a su padre –según el libro- que éste
“ha ayudado a cientos de nuestros paisanos a emigrar a Sudamérica. Incluso me
han contado que va por trabajo a Londres y Alemania, y allí ayuda a salir a gente
 que ni conoce. Incluso emplea a paisanos en sus empresas y consigue visas para
ellos y sus familias. Es una especie de protector caído del cielo”. 
En 1944 Bolivia estaba gobernada por el coronel Gualberto Villarroel. Pertenecía
a la logia militar secreta Razón de Patria (Radepa). En el libro se anota que
“Era un gobierno fascista” pronazi que tenía en la mira a los “Barones del Estaño”,
en especial a Hochschild por semita y éste se declaró abiertamente a favor de los
aliados, como todos los hebreos en Bolivia”.
Ello explica que en dos ocasiones fuera detenido por razones político-raciales, en
una de ellas estuvieron a punto de fusilarlo, por decisión del gabinete ministerial,
del entonces presidente Germán Busch. Sin embargo, un ministro (Dionisio Foianini)
se opuso tenazmente, por considerar que desprestigiaría al gobierno en el exterior.
Evitó que se cumpla la extrema medida.
El ministro argumentó que “la labor que realiza el empresario Hochschild con los
refugiados es loable. Así como usted, su Excelencia, ha ayudado a los semitas a
ingresar a Bolivia sin condiciones, salvando a miles de la persecución nazi.
Entre 1938 y 1939 han entrado ocho mil refugiados judíos y, según el reciente
Censo, existen 13.250 hebreos en Bolivia, mostrando el documento respectivo”.
Añadió que el magnate ayuda a la colonia con desinterés, con una generosidad
sin precedentes.

miércoles, 22 de junio de 2016

Un libro imprescindible



[Alberto Zuazo] 
Punto aparte

Un libro imprescindible

I
 
Verónica Ormachea Gutiérrez ha escrito un libro impactante y, por tanto,
imprescindible. No es otro más, porque aparte de causar múltiples impresiones
 y conocimientos, también suscita reacciones diversas, dependiendo esto del lector
o de la lectora.
A modo de explicación, está conformado en tres partes, cada una de las cuales enseña
 y deja una huella, tal vez imborrable, porque son lecciones de vida, como también
 tiene efectos emocionales, con las que se puede concordar, hacerlas imperceptibles
 o a ratos cuestionables, por su crudeza.
Al haber simplificado su texto en tres instancias, no cabe más que señalarlas. En la
primera, se ponen de manifiesto las diferencias que pueden producir los casos de
la emigración, nada menos que a Bolivia. Se observará que en una emergencia de
 tal naturaleza predomina la edad. En la fase juvenil, se advierte que se es más
 propenso a la aventura, a enfrentar lo incierto, a lo desconocido, cuando las
condiciones prevalentes lo exigen. En tanto, en la madurez y en la senectud,
el ser humano se arraiga más en lo que le parece seguro, es decir, sin 
proponérselo, se torna en conservador.
La segunda es toda una revelación histórica para los bolivianos, no
precisamente para los jóvenes, sino para los mayores. Esto, porque la
 política y hasta las exclusiones de distinto orden, suelen incurrir en
injusticias, o por lo menos caer en la ignorancia de la realidad cierta, verídica.
Pues, la novedad es que Verónica, indagadora e investigadora como una
auténtica periodista, no se queda en la periferia, al menos si se le presenta
 la posibilidad de ahondar en la historia.
De esta manera, seguramente para la mayor sorpresa de todos los bolivianos,
establece que Mauricio (Moritz) Hochschild, al que se le identificó en vida
despectivamente como uno de los tres Barones del Estaño, que en su tiempo
se los consideró como los explotadores angurrientos de esa riqueza natural
del país. Peor todavía, que sacrificaban la vida de sus trabajadores en fríos y
oscuros socavones, totalmente hostiles para su salud y existencia vital. Empero,
lo que se ignoraba de él y cuya cortina descorre Verónica, es que ha sido un
humanitario benefactor que, con su riqueza y prestigio personal, salvó miles
de vidas en la Segunda Guerra Mundial.
La tercera parte de la obra cuenta una historia de espanto y crueldad sin
nombre, la que escribieron los nazis del psicopático Adolfo Hitler, en el campo
 de exterminio de Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial. De esta
experiencia se desprende el título del libro de Verónica: Los Infames. A
primera lectura, conceptualmente, pareciera no ser el mejor para atraer su
lectura, por lo menos en personas que no siempre están dispuestas a
internarse en infamias, porque son repudiables. Pero, en este caso, se justifica
 plenamente, porque con solamente un calificativo de tal calibre no necesita
 decirse ni una palabra más. Expresa todo lo que merece aquella repugnante
parte de la historia mundial, que desacreditó tanto a la admirada nación
alemana y, obviamente, al talento y creatividad de sus hijos. Únicamente la
historia y la ciencia podrán explicar cómo pudieron caer en la idolatría o el
 sometimiento a un ser demoniaco, en los ahora ya tenebrosos años 30.
Vale también anotar que esta es la primera vez que un boliviano, en este
caso una boliviana de distinguidos quilates intelectuales, investigó por su
cuenta los detalles de lo que fue el campo de criminal reputación, como es
 Auschwitz, donde se instaló hasta cámaras de gas para sacrificar millones
de vidas, nada más que por ser, para el individuo abominable que fue Hitler,
la raza judía, pues en su instinto perverso, no merecía existir en el planeta.
Al inicio de estas líneas decía que el libro de Verónica daba a suponer que
más tendía a ser un documento histórico de tres facetas, que una novela.
Empero, el final de la obra reivindica esta su condición, hablando en términos
estrictamente literarios. Es imprevisible y desconcertante. Ahí es donde
Verónica expone todo su lucimiento como brillante escritora.

lunes, 11 de abril de 2016

LO UNIVERSAL Y LO PROVINCIANO EN LA NOVELA BOLIVIANA por HCF MANSILLA

DIARIO PAGINA SIETE BOLIVIA


LITERATURA
Lo universal y lo provinciano
en la novela boliviana
Verónica Ormachea Gutiérrez transita por la senda de los
temas universales, poniendo en cuestionamiento prejuicios
colectivos de vieja data.  Por HCF Mansilla
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domingo, 10 de abril 2016
Mediante esta novela (Los infames, La Paz: Gisbert 2015), Verónica
Ormachea Gutiérrez nos muestra un tipo de literatura que no es usua
l en Bolivia. Con pocas palabras intento aquí señalar la contribución
fundamental de esta autora. La literatura boliviana ha sido tributaria
de modas ideológicas relativamente rígidas, que prescribían el
 tratamiento de temáticas como el proletariado minero o los estratos
 campesinos y el enaltecimiento de las heroicas luchas de ambos
sectores contra la perfidia de las élites. Apenas hubo concluido esta
tendencia dogmática, la literatura y las ciencias sociales se entregaron
a otra moda no menos dogmática, el relativismo cultural en el marco del posmodernismo, donde todavía se encuentran. En ambos casos la
literatura resultante ha tenido un carácter provinciano y pueblerino,
cerrado sobre sí mismo, indiferente a los grandes problemas de la
historia universal y consagrado a celebrar las cosas pequeñas de la
vida cotidiana. Esto no es negativo en sí mismo. Todos somos, de
alguna manera, provincianos sobre la nave que es nuestro modesto
planeta, y las cosas pequeñas de la vida cotidiana se revelan a menudo
como las más importantes para los seres humanos concretos.

Pero lo grave reside en el elemento ideológico que subyace a esta
posición. Los escritores de la actualidad creen que mimetizarse con
 la corriente dominante es un acto de notable sabiduría. Como no
conocen el principio moderno de la crítica, no tienen una relación
distanciada, lúdica e irónica con respecto a sus propias personas
y obras. Previamente a toda reflexión analítica, es decir: de manera
 natural, obvia y sobreentendida, se adhieren a un principio de
comportamiento social que tiene una gran popularidad en el país:
la astucia momentánea es algo muy superior a la inteligencia
innovadora. Entonces la necesaria preocupación por las cosas
pequeñas de la vida diaria se transforma en la celebración de
las banalidades, en la alabanza de lo vulgar y en el canto de lo
efímero.

Nuestros escritores suponen que todo esto sería lo profundo, lo
 genuino y lo importante. Para ellos el centro del mundo está en el comportamiento de los grupos juveniles marginales, en el ámbito
de las modas musicales y artísticas del momento o en extravagancias
de todo tipo. 

Al aseverar todo esto cometo, por supuesto, una injusticia. Hasta
en las circunstancias más adversas se hallan novelistas y poetas,
 a quienes las corrientes del momento les son relativamente
 indiferentes, y se consagran a su obra creativa con gran empeño
 y originalidad. Verónica Ormachea Gutiérrez transita por la senda
de los temas universales, poniendo en cuestionamiento los prejuicios
colectivos de vieja data, aquellos que son entrañables e irrenunciables
 para una buena parte de toda sociedad humana y que conforman
la base de su identidad nacional. 

Varinia, la figura central femenina de Los infames, la señorita de
buena familia que se enamora de un muchacho católico de origen
 judío, vive un drama existencial muy complejo y por ello desarrolla
un carácter teñido por la ambivalencia y unas reflexiones muy
interesantes para conocer al alma femenina, si es que existe una
entidad metafísica y genérica llamada el alma femenina. Creo uno
de los méritos principales de la autora reside en su capacidad para
construir (o reconstruir) la difícil estructura mental y anímica de mujeres inteligentes y cultas que llevan una vida trágica, escindidas entre
las pasiones del corazón, los códigos morales tradicionales y las
realidades de la prosaica vida diaria. Y en ambos casos las pasiones
 resultan ser fuertes y hasta violentas, lo que a veces no desagrada a las protagonistas.

Sin darse cuenta, los dos protagonistas principales de Los infames
representan lo dionisíaco en el caso de Varinia, y lo apolíneo en el
de Boris, la figura central masculina. Son las dos fuerzas que impulsan
 el ámbito humano: los sentimientos y la razón, las intuiciones y la lógica.
Como en toda buena novela, no hay una separación esquemática y
rígida entre ambos principios; los personajes transitan continuamente
del uno al otro.

Pero me llamó la atención que dos varones, el joven Boris y el ya viejo
Mauricio Hochschild, sean los representantes de la tendencia apolínea,
es decir: del orden y la mesura. Aunque aquí debo corregirme. Boris,
quien consigue en el último minuto una visa para Bolivia, está
desgarrado entre la lealtad a sus padres, a su novia, a su tierra natal, y
los imperativos de una razón práctica. Como pocos productos de la
literatura boliviana,

Los infames conecta dos temas universales: la suerte de los judíos a
mediados del terrible siglo XX y la cultura del burocratismo y
autoritarismo. Además creo que la autora posee un talento especial
para la descripción de constelaciones socio-culturales. En mi opinión
están  muy bien logradas las descripciones de la atmósfera colectiva
en Polonia bajo la ocupación alemana y de la vida cotidiana en el
campo de concentración de Auschwitz, con sus pocas esperanzas y
 alegrías y sus muchas traiciones y desgracias. Aquí se percibe lo
que es un tratamiento inteligente de los detalles del ámbito diario: en
 lugar de celebrar trivialidades como si fuesen hechos importantes, la
autora nos muestra que cada pequeña acción puede traer sufrimientos
mayores o la muerte a los involucrados que no pueden comprender ni
el origen ni el sentido de su tragedia.

En lo referido al ambiente boliviano, la autora pone en duda los
mitos colectivos sobre las presuntas bondades del nacionalismo
autoritario del presidente Gualberto Villarroel. El Estado de derecho
 y el respeto de los derechos humanos no eran los valores rectores
del Gobierno que duró entre 1943 y 1946. La obra de Verónica
constituye un merecido homenaje a Mauricio Hochschild, uno de
 los barones de la minería. Las leyendas populares atribuyen todas
 las maldades posibles a los magnates mineros, lo que, por supuesto,
 tiene que ver con la base de envidia, desinformación y prejuicios que caracterizan hasta hoy el sentido común histórico de la sociedad
boliviana.
La mezquindad colectiva impide reconocer rasgos positivos en los
 adversarios políticos circunstanciales. La autora realiza una labor
ejemplar al recordarnos la labor humanitaria –llena de riesgos y
vacía de gratitud– que realizó Hochschild. Verónica Ormachea
Gutiérrez y su obra nos obligan a ver este conjunto de temas con
 una mezcla de clarividencia y elegancia