miércoles, 26 de agosto de 2015

Diario Página SIete.
LA PERIODISTA Y ESCRITORA DESTACÓ SU NOMBRAMIENTO 

Verónica Ormachea será jurado del Premio Cervantes

La intelectual sostuvo que fue elegida por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL). 

Verónica Ormachea será  jurado del Premio Cervantes
Fredd Ramos / Página Siete. La escritora, periodista diplomática Verónica Ormachea.
Milen Saavedra  / La Paz
"He tenido el gran honor, como boliviana, de haber sido elegida jurado del Premio Cervantes”. Con estas palabras la escritora, periodista diplomática boliviana y columnista de  Página Siete, Verónica Ormachea, expresó  su agradecimiento con la designación.
 Esta es la segunda ocasión en la que un boliviano recibe ese nombramiento. El año pasado, el periodista y escritor Jaime Iturri se convirtió en el primero en formar parte del jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes.
"Es un reconocimiento a mi persona, lo digo con humildad; a la intelectualidad boliviana y, por ende, a Bolivia. Me siento muy honrada, contenta y agradecida por este nombramiento”, dijo.
Ormachea destacó el galardón como  el más importante de las letras hispanas. "Para muchos ha sido el preámbulo para el Premio Nobel, por ejemplo para Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa y Octavio Paz”, agregó.
La escritora contó que fue elegida por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) para ser jurado. "El embajador de México dio mi nombre a este organismo internacional porque había leído mi novela Los ingenuos  (2007) que tuvo mención de Honor en el Premio Nacional de Novela de 2006; y le gustó mucho. Y ellos me nombraron, fue emocionante y lindo”, recordó.
La periodista también comentó que espera con ansias conocer la lista de los candidatos a este premio para leer sus obras. "En otoño salen los candidatos, iré a votar y el premio será entregado  en abril del año próximo”.
 El año pasado, el galardonado fue  el español Juan Goytisolo y en 2013, el Premio lo obtuvo la mexicana Elena Poniatowska.
"Para mí es una responsabilidad muy grande porque todavía no sé quiénes son los candidatos y espero conocer sus obras, caso contrario tendré que informarme en profundidad, porque este es un premio a la trayectoria”, aseguró la periodista.
 Ormachea es miembro activa de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente de la Real Española, de la Asociación de Periodistas de La Paz, de  la Asociación Nacional de Periodistas, del Círculo de Mujeres Periodistas y de la Sociedad Boliviana de Escritores.
Además, fue parte del jurado del Premio Nacional de Periodismo Escrito 2009 y miembro del Comité de Honor de la versión número 13 de la Feria Internacional del Libro (FIL 2008).
 La escritora  fue columnista  de los diarios Presencia (1999- 2001); La Razón (2001-2010) y  El Nuevo Día. También es Secretaria de Prensa y Cultura de la Sociedad Boliviana de Escritores. Igualmente, recibió varios premios por su trayectoria.
Su  trayectoria
Experiencia Es escritora, periodista diplomática boliviana y columnista.
Galardones Obtuvo el Premio Franz Tamayo a la Creatividad Intelectual del Premio Nacional de Periodistas, en  2011. Fue distinguida como escritora destacada por el  Ministerio de Culturas, en 2009 y obtuvo la distinción a la periodista por la Revista Cosas, en 2008.

domingo, 23 de agosto de 2015

Veronica Ormachea Literatura, historia y toque y ficción. Diario Página Siete

VERÓNICA ORMACHEA 

Literatura, historia y un toque de ficción

Literatura, historia  y un toque de ficción
Verónica Ormachea junto a sus padres, Víctor y Martha.
Verónica Ormachea estudió periodismo, pero, por azares de la vida, y respondiendo a su naturaleza literaria, terminó siendo escritora y actualmente suma a sus actividades el ejercer como columnista. Su primer libro fue Entierro sin muerte, sobre el secuestro de Doria Medina por el MRTA. "Aunque ese libro estaba enmarcado en el género de la no ficción, al escribirlo me di cuenta que podía ficcionalizar”, comenta. Más adelante escribió Los ingenuos, su primera novela histórica, que ganó una  Mención de Honor del Premio Nacional de Novela; Alfaguara publicó tres ediciones, la última de bolsillo, y el libro se vendió en el exterior. "Esta obra es la que me ha dado grandes satisfacciones, porque se sigue vendiendo y los lectores me la siguen pidiendo”, destaca.
Su tercer libro titula Los Infames y fue recientemente publicado por Gisbert. Se enmarca dentro de la novela histórica, género literario preferido por la autora, ya que, asegura, a través del mismo se puede recrear y dar a luz un episodio, una época y hechos desconocidos de personajes de la historia. "Combino personajes y escenarios reales con personajes de ficción, esto para dar lugar a la creatividad natural de todo escritor”, explica.
 Los Infames narra la llegada de los judíos a Bolivia y está inspirada en las injusticias cometidas contra este pueblo con el que el mundo tiene una deuda histórica. "Sobre la trama, antes de la Segunda Guerra, los únicos países que dieron visa de refugiados, sin condiciones a los judíos, fueron China, ya que Shangai que era territorio internacional, y Bolivia con el gobierno de Busch. Los otros las limitaron. Los Infames es una novela universal, que se desarrolla entre Polonia y Bolivia. Es la historia de una familia de judíos - polacos durante la Segunda Guerra Mundial”.
La historia gira en torno a la  llegada de Boris -uno de los personajes del libro-  a La Paz, donde sufre los avatares de vivir en una colonia de emigrantes hebreos en los Yungas. Luego conoce al Barón del Estaño, el judío alemán Mauricio Hochschild, quien lo emplea en su empresa. Los Infames devela el trabajo silencioso, desinteresado y clandestino de Hochschild. El magnate ayudó a miles de judíos a emigrar a Latinoamérica, incluso falsificando documentos, dándoles trabajo en sus empresas. "Fue una suerte de Schindler boliviano”, complementa Ormachea.
Durante los años de la guerra, Hochschild fue encarcelado y condenado a muerte por el gobierno de Busch y secuestrado durante el de Villarroel, pero logró sobrevivir. Boris y Moritz van clandestinamente a Europa a buscar a sus familias, pero éstas han sido enviadas a Auschwitz. Sólo la novia de Boris sobrevivirá y ambos se encontrarán después de la guerra.
Ormachea, luego de presentar su tercer libro, asegura sentirse realizada en su trayectoria literaria, aunque afirma que aún le queda mucho por andar. "Tengo muchos planes para el futuro, actualmente estoy escribiendo una nueva novela”, finaliza.
"Los Infames es una novela universal que se desarrolla entre Polonia y Bolivia. Es la historia de una familia de judíos - polacos durante la Segunda Guerra Mundial”. 

Hochschild, el "Schindler de los judíos bolivianos”, por Carlos Mesa

RESEÑA 

La otra cara de Hochschild, el “Schindler de los judíos bolivianos”

La cantidad de vidas humanas que Hochschild salvó es incalculable, en función de su riqueza personal y el momento histórico, dice Mesa al comentar la novela de V. Ormachea 

La otra cara de Hochschild, el “Schindler de los judíos bolivianos”
 Carlos D. Mesa Gisbert
expresidente de Bolivia
A diferencia de Schindler, Hochschild era judío, pero no era un judío militante, ni siquiera un judío de creencias profundas.
Hasta hace no mucho tiempo, y probablemente en los últimos años con mayor intensidad, nuestra lectura de tres figuras fundamentales de la historia empresarial boliviana ha sido una lectura crítica, una lectura de execración, una lectura de ponerle una cruz a quienes, sobre todo la historia nacional revolucionaria, había calificado como los verdaderos saqueadores y depredadores de la riqueza histórica del país. Esas tres figuras fueron Simón Patiño, Carlos Víctor Aramayo y  Mauricio Hochschild. A partir de la revolución de 1952, la lógica de  El metal del Diablo de Augusto Céspedes (una novela que es una suerte de afirmación política y de militancia ideológica), marcaba a Patiño, Hochschild y Aramayo como los enemigos de la nación. En esa lógica binaria entre nación y antinación de Carlos Montenegro, estos tres personajes eran todo aquello que no debíamos buscar ni debíamos referir y mucho menos admirar.
Es en ese contexto que aparece la novela de Verónica Ormachea. Los infames surge de una construcción histórica de hechos acaecidos a partir de personajes, como no puede ser de otro modo, vehiculados hacia  la ficción, y hace una alternancia entre un episodio fundamental, dramático y terrible de la historia mundial, el nazismo (lo que representa el nazismo como destrucción de los valores esenciales del humano) con un personaje de esos tres execrados barones del estaño: Hochschild.
Tuve oportunidad de compartir con Verónica el proceso creativo de la novela y ese proceso tuvo una línea de evolución que permitió llegar al final que ustedes van a poder leer en las páginas ya editadas. Lo que originalmente era un apéndice, el personaje que simplemente servía como un nexo puramente narrativo, se convierte probablemente en el personaje más importante, más fuerte de la novela. Me refiero a Hochschild. Y a partir de la fuerza del personaje histórico principal uno puede encontrar el sentido de los personajes fundamentales de la novela. Los personajes de ficción son dos jóvenes de origen polaco que se van a cruzar con la realidad boliviana.
Vuelvo al punto de partida: a Patiño, Hochschild  y Aramayo. Hoy tenemos la posibilidad en la distancia de releer sus figuras, de releer lo que significó su capacidad de crear riqueza en una sociedad. Definitivamente cualquiera de ellos puede ser juzgado de diversos modos y no vamos a santificarlos ni vamos a convertirlos en héroes, pero también definitivamente es ya impensable esa lectura binaria de blancos y negros, de buenos y malos de la historia boliviana construida a partir de la confrontación que hizo el revisionismo histórico del 52.
En una entrevista que concedió Verónica a Página Siete, ella hace una mención absolutamente pertinente sobre la significación de Hochschild: Hochschild es el equivalente en Bolivia de Schindler, el Schindler para los judíos-bolivianos. La cantidad de vidas humanas que Hochschild salvó es incalculable, no solamente en función de su riqueza personal, no solamente en función de sus aportes de inversión directa en el proyecto de inmigración judía en el momento más dramático del nazismo, sino también en su espíritu que por supuesto tenía que ver con su propio origen. A diferencia de Schindler, Hochschild era judío, pero no era un judío militante, ni siquiera un judío de creencias profundas. Era un hombre más bien heterodoxo, un hombre pragmático, pero tenía un fondo de sentido humanístico que permitió que desarrollase una tarea imprescindible para comprender cómo y por qué llegaron a Bolivia a fines de los años 30 y principios de los 40 entre 10.000 y 13 .000 judíos. Muchos de ellos se quedaron en Bolivia, se convirtieron en bolivianos y contribuyeron a la construcción de la sociedad boliviana.
Verónica construye el personaje histórico con elementos de novela, un personaje cuya vida real supera a la ficción, un personaje que se convierte, de rescatador marginal que ha venido de Chile, en uno de los grandes empresarios mineros del país, un personaje que es amigo personal del presidente Germán Busch y que va a ser víctima de Busch que quiere fusilarlo, que va a ser aprisionado por el gobierno de Gualberto Villarroel y que luego va a ser secuestrado inmediatamente después de haber salido de prisión. Un personaje que en medio de esos avatares tiene tiempo para establecer una relación con las organizaciones judías que llevaban adelante la migración.
Pero la novela no es exclusivamente la historia de Hochschild, es fundamentalmente una historia de dos personajes que van a atravesar una parte dramática del siglo XX. Tiene que ver con la Polonia acosada por el  nazismo, con el gueto de Varsovia, con ese momento de inflexión tan complicado para los judíos europeos, para los judíos alemanes, para los judíos polacos, de tomar la dimensión exacta del drama que se iba a vivir cuando ya Hitler había llegado al poder, cuando se había producido la Noche de los Cristales Rotos, cuando se había aprobado leyes explícitamente antisemitas, cuando era impensable aun en el peor escenario que un Gobierno con una estructura y una tradición histórica como la alemana pudiera buscar la solución final.
La novela tiene dos grandes escenarios, la Europa, y Polonia en particular, brutalmente desgarrada por la invasión nazi, y la Bolivia de la  transición de los años previos al nacionalismo revolucionario.
Pero si uno tuviera que descubrir una epopeya y recomponer y revalorizar un momento de la historia debería ser ése que Verónica escoge en el año 38 y el año 40, en que el país se convierte en uno de los pocos países latinoamericanos  con decisión de Estado, de política de Gobierno de recibir un número muy significativo de judíos. Esa decisión de Estado no habría sido posible sin la voz, la acción, la capacidad organizativa de Hochschild.
Desde luego, como lector boliviano, la parte más fascinante de la novela ha sido la parte boliviana, y un desafío complicado para la autora era cómo narrar los horrores de los campos de concentración nazi de una manera tal que no sea repetitiva y no vuelva a contarnos lo que hemos visto tantísimas veces. Creo que el desafío para ella ha sido la parte de la narración europea: es un verdadero descubrimiento. En la parte boliviana ustedes van a encontrar asuntos que nos atañen directamente. Esto es algo muy importante y ella lo logra como novelista. Éste no es un tema estrictamente de interés de los bolivianos de origen judío, es de interés para todos nosotros, para redescubrir una etapa absolutamente olvidada de nuestro pasado. El enlace entre las dos historias está muy bien logrado en la novela.
En fin, se trata de una novela atractiva, de una novela importante en términos de los temas tocados. Creo que Verónica está en el marco de las narraciones de la literatura histórica, de la novela histórica,  como un referente importante de la novelística boliviana.
(*)  Extracto de las palabras pronunciadas por el autor en la presentación de la novela Los infames, de Verónica Ormachea, durante la Feria del Libro de La Paz.  

miércoles, 19 de agosto de 2015

Los infames, otra de las más vendidas de la FIL




LA NOVELA FUE ESCRITA POR LA PERIODISTA VERÓNICA ORMACHEA 

Los infames, otra de las más vendidas de la FIL

La novela histórica Los infames, de la periodista y escritora boliviana Verónica Ormachea Gutiérrez, fue  otro de los libros más vendidos de  la XX Feria Internacional del Libro.
La obra fue publicada  en Bolivia  por Gisbert y Cia. Según la  editorial, desde su presentación en la FIL, el pasado 11 de agosto, hasta el cierre de la Feria del Libro, se vendieron más de  300 ejemplares.
La novela retrata la historia  de los judíos que llegaron a Bolivia escapando de la II Guerra Mundial, además de la participación del barón del estaño,   Mauricio Hochschild, en esa etapa. "La novela está entre Varsovia (Polonia) y La Paz (Bolivia), es un "pinponeo”. El personaje principal, el judío polaco Boris, decide venir al país pero deja a su familia en Varsovia, porque  creyó que nunca les iba a pasar nada, pero no fue así. Él llega a Coroico y trabaja en el campo. Había una colonia muy importante, que estaba financiada por Hochschild.  Después, Boris y Hochschild deciden ir a buscar a sus familias a Varsovia y Biblis (Alemania), respectivamente”, contó Ormachea.
Otro de los libros más demandados de FIL  fue también La bomba, de  Fabio Zambrana, fundador del grupo musical Azul Azul. La obra fue editada por La Hoguera.
 La editorial Kipus informó también que su libro más vendido fue Mamá, cuéntame otra vez, de Amalia Decker, y que se comercializaron 240 ejemplares. Además, se vendieron 110 copias de su otro título Tardes de lluvia y chocolate, de la misma autora.

Una boliviana formará parte del jurado del Premio Cervantes

Una boliviana formará parte del jurado del Premio Cervantes 

(Ministerio de Culturas y Turismo, 03 de agosto de 2015).- Por segundo año consecutivo el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes contará entre los miembros de su jurado con una representante boliviana, como es la periodista Verónica Ormachea Gutiérrez, anuncio que de sobremanera, enorgullece al Estado Plurinacional de Bolivia. 
VERO2
La periodista Verónica Ormachea Gutiérrez

Ormachea manifestó su agradecimiento y dijo que “Es un honor para su persona y para Bolivia, formar parte del jurado de este importante premio de las letras hispanas que lo otorga el Rey de España”.
De acuerdo a los antecedentes, Ormachea fue notificada en el mes de julio, a través de una nota enviada por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), institución en la Región de América Latina y el Caribe dedicada a trabajar en programas e iniciativas educativas y de la cultura, en la que menciona su designación como miembro del jurado, reconociendo su experiencia como periodista, escritora y miembro de número de la Academia boliviana de la Lengua.
El Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes es el máximo reconocimiento a la labor creadora de escritores españoles e hispanoamericanos cuya obra  ha contribuido a enriquecer  el patrimonio literario en lengua española.
Verónica Ormachea es escritora, periodista, diplomática. Miembro activa de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente de la Real Española, Asociación de Periodistas de La Paz, la Asociación Nacional de Periodistas, el Círculo de Mujeres Periodistas y la Sociedad Boliviana de Escritores. 
Fue parte del jurado del Premio Nacional de Periodismo Escrito 2009, Miembro del Comité de Honor de la XIII Feria Internacional del Libro en Bolivia 2008. Columnista permanente de los diarios Presencia 1999 - 2001; La Razón 2001-2010 y de El Nuevo Día;  y Página Siete 2010- a la fecha. Secretaria de Cultura y Prensa de la APLZ. 2009-2010. Invitación del Instituto Cultural Israel-Ibero América en Jerusalén. 2006. Secretaria de Prensa y Cultura de la Sociedad Boliviana de Escritores 2004 a la fecha.


Entre los premios que recibió están: Mención de Honor Premio Nacional de Novela. 2006
Premio Franz Tamayo a la Creatividad Intelectual del Premio Nacional de Periodistas 2011. 
Distinción como escritora destacada. Ministerio de Culturas de Bolivia 2009
Distinción a la periodista - Revista Cosas Internacional. 2008

DIARIO PAGINA SIETE  

LA NOVELA FUE ESCRITA POR LA PERIODISTA VERÓNICA ORMACHEA 

Los infames, otra de las más vendidas de la FIL

La novela histórica Los infames, de la periodista y escritora boliviana Verónica Ormachea Gutiérrez, fue  otro de los libros más vendidos de  la XX Feria Internacional del Libro.
La obra fue publicada  en Bolivia  por Gisbert y Cia. Según la  editorial, desde su presentación en la FIL, el pasado 11 de agosto, hasta el cierre de la Feria del Libro, se vendieron más de  300 ejemplares.
La novela retrata la historia  de los judíos que llegaron a Bolivia escapando de la II Guerra Mundial, además de la participación del barón del estaño,   Mauricio Hochschild, en esa etapa. "La novela está entre Varsovia (Polonia) y La Paz (Bolivia), es un "pinponeo”. El personaje principal, el judío polaco Boris, decide venir al país pero deja a su familia en Varsovia, porque  creyó que nunca les iba a pasar nada, pero no fue así. Él llega a Coroico y trabaja en el campo. Había una colonia muy importante, que estaba financiada por Hochschild.  Después, Boris y Hochschild deciden ir a buscar a sus familias a Varsovia y Biblis (Alemania), respectivamente”, contó Ormachea.
Otro de los libros más demandados de FIL  fue también La bomba, de  Fabio Zambrana, fundador del grupo musical Azul Azul. La obra fue editada por La Hoguera.
 La editorial Kipus informó también que su libro más vendido fue Mamá, cuéntame otra vez, de Amalia Decker, y que se comercializaron 240 ejemplares. Además, se vendieron 110 copias de su otro título Tardes de lluvia y chocolate, de la misma autora.

lunes, 10 de agosto de 2015

Diario La Razón


‘Los infames’, los judíos en Bolivia, según Ormachea

Verónica Ormachea, jurado del Premio Cervantes, presentará el martes a las 19.00 en la Feria del Libro Los Infames, novela histórica que narra las vivencias de los judíos refugiados en Bolivia durante la II Guerra Mundial.
Escritora. La autora paceña será jurado del Premio Cervantes. Foto: EFE
Escritora. La autora paceña será jurado del Premio Cervantes. Foto: EFE
La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui La Paz
00:00 / 09 de agosto de 2015
Verónica Ormachea, jurado del Premio Cervantes, presentará el martes a las 19.00 en la Feria del Libro Los Infames, novela histórica que narra las vivencias de los judíos refugiados en Bolivia durante la II Guerra Mundial.  
La trama de este libro editado por Gisbert se desarrolla entre Polonia y Bolivia. “El siglo pasado, el presidente (Germán) Busch, por consejo de Mauricio Hochschild, uno de los barones del estaño,  decidió dar visas a los judíos sin condiciones, por lo que emigraron a nuestro país e iniciaron una gran comunidad agrícola judía en Los Yungas”, comenta Ormachea.
La obra mezcla personajes reales con otros de ficción. “A mi parecer, Hochschild fue un Schindler boliviano por toda la ayuda que brindó al pueblo judío; no solo en Bolivia, sino en toda Latinoamérica. Esta es una historia que no se conoce, tuve que investigarla durante cuatro años”. 
La autora —cuya obra Los Ingenuos ganó una mención de honor en el Premio nacional de Novela 2006— recalca que este género requiere de investigación en profundidad y con detalle. “Para este libro tuve que buscar la información de forma clandestina, me la han contado en la colonia judía, que en un momento dado fue la  más importante en América Latina. También hablé con sobrevivientes polacos del Holocausto”.
Los personajes de ficción, los polacos, son los que permiten que todos los elementos engranen “para armar la historia, para que sea creíble, apasionante, entretenida; espero que les guste a los lectores porque es un episodio de la historia de Bolivia muy importante que no se conoce”.
A éstos se unen personajes históricos bolivianos, complementando este pasaje. “La historia del pueblo judío es la más apasionante de la historia del mundo”, sostiene la también periodista.
La presentación de Los Infames será el martes a las 19.00 en el campo Ferial Chuquiago Marka de Següencoma, en la sala Hilda Mundy del Pabellón Amarillo.