martes, 27 de abril de 2021

Caótica vacunación en Bolivia

Los Tiempos, Pag 7,El Periódico, SudaméricaHoy, Mundiario, La Patria, El Día, EJU, Correo del Sur, ANF. FOCUS “Vacúnese quien pueda”, dicen los bolivianos. Es tal la deficiencia del sistema de vacunación en Bolivia, que la mejor vacuna es la que los ciudadanos logren que les inoculen. Hemos padecido y seguimos sufriendo por el encierro, los protocolos de seguridad y ahora se presenta otro tropiezo: lograr que nos vacunen. No existe un plan de inmunización del gobierno contra la Covid-19. Y el sistema de vacunación es una vergüenza nacional. Fue un fracaso desde el inicio. El Servicio Departamental de Salud (Sedes) improvisa el sistema de vacunación. Todos los días se escuchan quejas de los ciudadanos. Pocos han tenido suerte de ser vacunados. Es doloroso observar a adultos mayores hacer colas infinitas desde las dos de la mañana y antes de que les llegue el turno les anuncian que se han terminado las vacunas. ¿Cómo es posible que se vacune durante dos o cuatro horas al día? O que existan letreros en los centros sanitarios que dicen: “no hay vacunas para mayores de 60. Resulta que no hay suficientes vacunas. El coronavirus debería ser una prioridad y una emergencia nacional del gobierno como en otros países. En Bolivia han muerto 12.800 personas y los contagios continúan. Luis Arce, ha negociado muy mal la compra de vacunas. No así Añez (injustamente detenida) que se adscribió al mecanismo COVAX donde solicitó 2.3 millones de vacunas para cubrir el 20% de la población boliviana. El gobierno hizo gestiones para adquirir la Sputnik-V, Sinopharm y AstraZeneca. Compró 5.2 millones de vacunas a Rusia -la Sputnik-V- que entregan con cuentagotas. Una vergüenza. Llegan apenas miles de dosis cuando deberían llegar millones ya que son dos dosis las que deben ser aplicadas. Según el Ministro de Salud se ha adquirido hasta la fecha 1 millón de vacunas lo cual es insuficiente porque somos aproximadamente 11.5 millones de habitantes. El Sedes ha destinado esa cantidad de vacunas para inmunizar a médicos, sanitarios y a ciudadanos de más de 60 años. Pero, según el INE, existen 1.2 millones de ciudadanos de la tercera edad y para ellos se necesitan dos dosis, por tanto no son suficientes. La información del gobierno no es precisa. No se sabe cuantos han sido vacunados y el gobierno central no coordina con los gobiernos locales ni con las alcaldías de La Paz ni con las del interior del país. Bolivia es un país del tercer mundo porque además, el gobierno nos trata como a ciudadanos de segunda clase. No considera nuestra seguridad ni bienestar. Donde se ha visto que un presidente de un país, como el caso de Luis Arce, declare en el cierre de la campaña del candidato de su partido para gobernador que “envió vacunas contra la Covid, para el pueblo, pero “no para la oligarquía tarijeña”. Aquella fue una ofensa a los bolivianos y como el pueblo no es tonto, su candidato perdio. Según el líder de la oposición Carlos Mesa, lo ideal es cubrir 15 millones de vacunas y apenas se aplicaron 500.000. “Debiéramos contar hasta fin de año por lo menos con la garantía del 80% de los bolivianos (vacunados). Como analizamos, al ritmo en que estamos, vamos a tardar tres años en la vacunación de los bolivianos, eso es inaceptable, eso es extremadamente riesgoso, eso es grave para la salud”. No solo para la salud, sino que para la reactivación de la economía porque miles han perdido sus fuentes de trabajo y se han visto obligados a reinventarse. Mientras no se logre la inmunidad de rebaño, que es que el 70% de habitantes vacunados, continuarán los contiagos y la gente seguirá muriendo.

martes, 30 de marzo de 2021

¿Seremos los mismos después de la pandemia?

Martes 1 de marzo 2021 Los Tiempos, Pag7, Mundiario, SudamericaHoy,EL Dia, La Patria, ANF, EJU, EL Periodico, EL Correo del Sur. -------------------------------------------------------------------------- Ante la COVID-19, todos somos iguales. No hay poder ni dinero que nos pueda salvar del virus mortal. A pesar de que se ha empezado a vacunar para salvar el mundo y reactivar la economía, probablemente los primeros años de esta década sigan siendo perdidos ya que la pandemia tira para largo y han surgido nuevas cepas. Si no somos mejores personas después del sufrimiento que nos ha causado, no habremos aprendido nada. Desde hace un año, estamos viviendo en un encierro asfixiante con miedo e incertidumbre porque la muerte nos sigue rondando a pesar de las medidas de seguridad. Esta pandemia ha aflorado lo mejor y lo peor de la condición humana. ¿Qué hemos aprendido? Hemos sido resilientes tras ver morir a seres queridos y superar con resignación dicha pena. Como la pandemia impactó a la economía mundial, bajó la producción y muchas empresas así como hoteles, restaurantes, líneas aéreas despidieron a sus empleados creando mucha cesantía lo que provocó desasosiego por la falta de ingresos. Muchos se reinventaron. La imaginación y el esfuerzo afloraron. Los jóvenes crearon emprendimientos principalmente de alimentos que vendían a través de las redes. Otros se dedicaron al “delivery”. También hicieron productos para la pandemia. Otros ofrecían clases de todo vía zoom. Y los que mantuvieron sus trabajos, siguen trabajando desde su casa vía internet. Durante la cuarentena hemos valorado pequeñas cosas, como una buena conversación en un café, pero principalmente la importancia de la comunidad, la compañía de los familiares y amigos. Hemos apreciado la libertad de movimiento y hacer una vida normal que dábamos por sentadas. De igual manera, fuimos empáticos con los solitarios y vecinos. También nos dimos cuenta que podemos vivir con lo necesario. Y, los héroes, siguen siendo el personal sanitario, que da sus vidas para salvar a los contagiados. Todo esto nos tiene que haber hecho crecer como personas. Aunque, probablemente, cuando volvamos a la normalidad, seamos los mismos consumistas y materialistas. La única beneficiada fue la madre tierra que se liberó de nosotros, los depredadores. También afloró lo peor de la condición humana. Muchas farmacéuticas especularon con el precio de los medicamentos y objetos y vimos la corrupción con la importación de respiradores. Los propietarios de inmuebles tuvieron que bajar los alquileres para obtener ingresos. Incluso muchos siguen vacíos. Algunos bancos siguen cobrando préstamos e intereses a los desempleados. Y, personas en el poder, se han hecho vacunar. También pudimos ver las deficiencias mundiales para enfrentar la pandemia. Francis Fukuyama dijo que ni las potencias están preparadas para enfrentarla. En el caso de Bolivia, el sistema sanitario colapsó e incluso muchos murieron por falta de oxígeno por unos bloqueos organizados por el MAS en la anterior gestión. Comprobamos que el gobierno socialista de Evo Morales, compró helicópteros, aviones y mandó a hacer un museo que ensalza su figura, algo innecesario, cuando debió invertir en salud y educación que es una prioridad y obligación del Estado con sus habitantes. Su gestión fue un fracaso. Bolivia supervivió por los altos precios por las ventas de gas. ¿Seremos los mismos después de la pandemia? La dinámica entre seres humanos cambiará. La gente será menos cálida para evitar los contagios, y trabajaremos y estudiaremos parte del tiempo desde nuestras casas por la revolución de tecnologías de la información y comunicación (TIC) donde la distancia no es un impedimento.

¿Cómo se vislumbra la pospandemia?

FOCUS Los Tiempos, EL Día, PAg 7, Mundiario, SudamericaHoy,EJU,LA Patria, ANF, EL Periódico,EL Correo del Sur. ------------------------------------------------------------------------------- Que nos vacunen no significa que volvamos a la normalidad porque están surgiendo nuevas variantes de la COVID -19. Aparecieron la sudafricana, la inglesa, la brasilera y ahora la de India. Y es probable que surjan otras cepas. Chile, por ejemplo, que ha sido el líder en Sudamérica en vacunación, ha vuelto a tomar medidas restrictivas contra la pandemia. Mientras un país no vacune al 70% de su población, la gente se seguirá contagiando. Los gobiernos han relajado las restricciones por vacaciones, para reactivar la economía y por la presión de grupos de habitantes. Esto ha llevado a que lleguen la segunda y tercera ola y se vuelva a los confinamientos. Esto significa que deberemos seguir protegiéndonos usando el barbijo, manteniendo la distancia social, lavándonos las manos y encerrados en nuestras casas. Y, probablemente, no volvamos a la normalidad durante mucho tiempo. Hemos sido víctimas de una pandemia mundial inédita y nuestras vidas han cambiado y cambiarán. Ha echado a millones a la calle, hemos quedado sin ingresos, y nos hemos visto obligados a reinventarnos y realizar emprendimientos con imaginación, buena voluntad y esfuerzo. Nuestras casas se han convertido en oficinas y sitios de estudio. Por eso utilizamos hasta el último rincón y mejor si tenemos un jardín. Según Bill Gates, “más del 30% de los días en la oficina desaparecerán”. Ojalá que el porcentaje sea menor. La tecnología digital ha jugado un papel fundamental. Esta ya estaba disponible, ya que mucha gente ya trabajaba desde su casa, pero la pandemia aceleró su utilización y se ha convertido en un instrumento esencial en nuestras vidas. Hoy en día, muchas actividades se hacen online. Trabajar y adquirir productos por la vía telemática es un camino sin retorno y el que no la aprende a utilizarla, perece. El cliente se siente con menos riesgo de adquirir el virus si le traen los productos a su casa. No es que los supermercados y tiendas vayan a desaparecer, sino que por ahora tienen menos concurrencia. Aunque, por desgracia, algunos negocios y empresas han quebrado. Lo mismo ocurrirá con los restaurantes. Por ahora la poca gente que va a ellos come en un lugar al aire libre por su seguridad. Dichos sitios se han reinventado y ahora hacen delivery de sus productos. Eventualmente, sin embargo, retornarán a la normalidad. Sobre el tema del trasporte aéreo, la mitad de los ingresos de la líneas aéreas eran de personas que realizaban viajes de negocios. Al respecto Bill Gates, este dice que “más del 50 % de estos viajes desaparecerán”. Las reuniones se viabilizarán por via zoom, webinars y otros medios virtuales. Por ahora muchas oficinas siguen cerradas o trabajan a media fuerza, pero pronto se abrirán y retomarán a sus antiguos empleados y probablemente hagan un trabajo mixto ya que el confinamiento no ayuda a la condición humana. Hemos observado que se pueden tomar clases a través de la pantalla. A pesar de que la educación a través de ella ya existía, las universidades, colegios y centros de estudio ofrecen cursos con éxito. La oferta es muy amplia y la demanda es aun mayor ya que la pandemia es el momento ideal para capacitarse y mantenerse ocupado. Lo más seguro es que cuando pase la pandemia -que es difícil prever cuándo será- volvamos a las relaciones familiares y a las amistades. Hemos podido comprobar y sentir durante más de un año de asfixiante encierro, la importancia del contacto humano, de las relaciones sociales y de nuestra necesidad de la comunidad.

lunes, 1 de marzo de 2021

Bolivia comenzó la vacunación masiva contra el Covid-19 con el fármaco Sputnik V Primera modificación: 30/01/2021 - 00:49 El gobierno de Bolivia comenzó la vacunación masiva contra el Covid-19 con la vacuna Sputnik V, una enfermera fue la primera en recibir el medicamento en el país. En medio de polémicas, Bolivia es el segundo país de Suramérica después de Argentina en vacunar a su población con el fármaco ruso.

¿Es segura la vacuna Sputnik? Reportaje France24 video. Link.

 

¿Es segura la vacuna Sputnik?  Reportaje France24 

https://www.france24.com/es/video/20210129-bolivia-comenz%C3%B3-la-vacunaci%C3%B3n-masiva-contra-el-covid-19-con-el-f%C3%A1rmaco-sputnik-v

¿Seremos los mismos después de la pandemia?

ANF, PAg7, El Día, Los Tiempos, Correo del Sur,  La Patria, El periódico, Mundiario, SudaméricaHoy, EJU.


Focus

 

Ante la COVID-19, todos somos iguales. No hay poder ni dinero que nos pueda salvar del virus mortal. 

A pesar de que se ha empezado a vacunar para salvar el mundo y reactivar la economía, probablemente los primeros años de esta década sigan siendo perdidos ya que la pandemia tira para largo y han surgido nuevas cepas.

Si no somos mejores personas después del sufrimiento que nos ha causado, no habremos aprendido nada. 

Desde hace un año, estamos viviendo en un encierro asfixiante con miedo e incertidumbre porque la muerte nos sigue rondando a pesar de las medidas de seguridad. 

Esta pandemia ha aflorado lo mejor y lo peor de la condición humana. ¿Qué hemos aprendido? Hemos sido resilientes tras ver morir a seres queridos y superar con resignación dicha pena. 

Como la pandemia impactó a la economía mundial, bajó la producción y muchas empresas así como hoteles, restaurantes, líneas aéreas despidieron a sus empleados creando mucha cesantía lo que provocó desasosiego por la falta de ingresos.

Muchos se reinventaron. La imaginación y el esfuerzo afloraron. Los jóvenes crearon emprendimientos principalmente de alimentos que vendían a través de las redes. Otros se dedicaron al “delivery”. También hicieron productos para la pandemia. Otros ofrecían clases de todo vía zoom. Y los que mantuvieron sus trabajos, siguen trabajando desde su casa vía internet. 

Durante la cuarentena hemos valorado pequeñas cosas, como una buena conversación en un café, pero principalmente la importancia de la comunidad, la compañía de los familiares y amigos.

Hemos apreciado la libertad de movimiento y hacer una vida normal que dábamos por sentadas. 

De igual manera, fuimos empáticos con los solitarios y vecinos. También nos dimos cuenta que podemos vivir con lo necesario. Y, los héroes, siguen siendo el personal sanitario, que da sus vidas para salvar a los contagiados.

Todo esto nos tiene que haber hecho crecer como personas. Aunque, probablemente, cuando volvamos a la normalidad, seamos los mismos consumistas y materialistas. La única beneficiada fue la madre tierra que se liberó de nosotros, los depredadores.

También afloró lo peor de la condición humana. Muchas farmacéuticas especularon con el precio de los medicamentos y objetos y vimos la corrupción con la importación de respiradores. 

Los propietarios de inmuebles tuvieron que bajar los alquileres para obtener ingresos. Incluso muchos siguen vacíos. Algunos bancos siguen cobrando préstamos e intereses a los desempleados. Y, personas en el poder, se han hecho vacunar.

También pudimos ver las deficiencias mundiales para enfrentar la pandemia. Francis Fukuyama dijo que ni las potencias están preparadas para enfrentarla.

En el caso de Bolivia, el sistema sanitario colapsó e incluso muchos murieron por falta de oxígeno por unos bloqueos organizados por el MAS en la anterior gestión. 

Comprobamos que el gobierno socialista de Evo Morales, compró helicópteros, aviones y mandó a hacer un museo que ensalza su figura, algo innecesario, cuando debió invertir en salud y educación que es una prioridad y obligación del Estado con sus habitantes. Su gestión fue un fracaso. Bolivia supervivió por los altos precios por las ventas de gas. 

¿Seremos los mismos después de la pandemia? La dinámica entre seres humanos cambiará. La gente será menos cálida para evitar los contagios, y trabajaremos y estudiaremos parte del tiempo desde nuestras casas por la revolución de tecnologías de la información y comunicación (TIC) donde la distancia no es un impedimento.

 

martes, 26 de enero de 2021

¿Seremos conejillos de indias con la vacuna rusa?

 Los Tiempos, PAG 7, Correo del Sur, El Periódico, La Patria, SudamericaHoy, Mundiario, ANF, EJU, EL DÍA.

FOCUS

 

El gobierno de Bolivia pondría en riesgo a los bolivianos al inocularnos la vacuna rusa Sputnik V contra la COVID- 19 porque podríamos ser víctimas de efectos colaterales.

No solo vivimos atemorizados por la pandemia del coronavirus que ha matado a 2.13 millones en el mundo en un año, si no que ahora nos invaden dudas sobre la vacuna rusa.

El gobierno boliviano compró 5.2 millones de vacunas rusas -según ellos por su disponibilidad a corto plazo-  que será entregadas entre marzo y mayo de este año. También adquirió otras 5 millones de AstraZeneca de la universidad de Oxford que fueron gestionadas por el anterior gobierno.

Lo preocupante es que la Sputnik-V (por la se pagó algo menos de US 10 por dosis) no ha sido certificada por ninguna agencia reguladora médica y tampoco ha concluido los estudios de la fase III, lo cual pone en duda su efectividad.

Los rusos, sin embargo, aseguran que tiene una eficacia de 91.4%, lo que no es ninguna garantía mientras no esté certificada. 

El gobierno argentino ha adquirido la Sputnik y ya la está inoculando.

The Wall Street Journalen un artículo reciente que fue reproducido por el diario “La Nación” de Buenos Aires, señaló que la Sputnik V "no ha sido aprobada por las autoridades sanitarias occidentales ni ha recibido la autorización de la OMS de la que dependen muchos países en desarrollo para examinar las vacunas".

También anunció que "Argentina es un campo de pruebas para la campaña mundial de vacunas de Moscú" así como que la estrategia de Rusia es avanzar sobre los mercados de los países emergentespara enfrentar la pandemia de Covid-19.

Los únicos países que han registrado la vacuna rusa son Argentina, Bolivia, Venezuela, Paraguay Argelia, Palestina, Turkmenistán, Bielorrusia y Rusia.

El doctor Octavio Aparicio escribió en su cuenta de twitter “La vacuna rusa contra COVID no tiene aun estudios clínicos de fase III completados”. También señaló: “Que publiquen un solo estudio clínico fase III randomizado en miles de voluntarios como el estudio Cove de Moderna o el de Pfiezar y no objetaremos la vacuna rusa. Mientras tanto su efectividad y efectos colaterales no están demostrados a pesar de las informaciones del Ministerio de Salud”.

El gobierno boliviano, antes de adquirirla, debió exigir al gobierno ruso que sea certificada por autoridades sanitarias como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de EEUU, o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). 

Desgraciadamente ha sido una decisión política precipitada que podría traer serias consecuencias.

El diario estadounidense también aseguró que “la falta de documentación sobre los ensayos clínicos en Rusia con personas mayores, ha llevado al gobierno argentino a inocular solo a personas menores de 60 años”. Esto nos confirma nuestrapreocupación.

El gobierno debió haber considerado las falencias de la Sputnik-V en aras de la seguridad de los bolivianos.

Es obligación de cualquier gobierno proteger y dar todas las seguridades a sus ciudadanos especialmente cuando se trata de una pandemia mortal donde vivimos en permanente amenaza.

La lucha contra el Coronavirus debería ser una prioridad para el Estado boliviano. 

Debería destinar todos sus recursos y esfuerzos para combatirla, crear un serio plan de acción porque han fallecido casi diez mil personas y muchas más han sido contagiadas y tendrán secuelas.

Aparte del tema sanitario, la pandemia hizo perder sus fuentes laborales a millones de ciudadanos y ha destruido la economía de muchos países.