jueves, 11 de octubre de 2018

Un Kennedy en la política

Página Siete, La Patria, el Día, Mundiario, SudamericaHoy, ANF, EJU

FOCUS
2.10.2018

Se trata de Joseph Kennedy III, de 37 años, miembro de la dinastía
de los Kennedy. Es una estrella en ascenso en la política. Poco se 
sabe de él, porque mantiene un perfil bajo a pesar de su fuerte ancestro familiar.
Es nieto del ex fiscal y senador Robert Kennedy y sobrino nieto 
del ex presidente John Kennedy, ambos asesinados en la década de 1960. 
Es abogado y en la actualidad cumple su tercer periodo como 
representante de los demócratas en la Cámara Baja por el cuarto
 distrito de Massachusetts. 
Lleva el sello de los Kennedy. A pesar de ser pelirrojo, es muy 
parecido a su abuelo Bob. Sus amigos lo llaman el ¨Milkman¨ por 
ser abstemio al alcohol. 
Nació en Massachusetts y tiene un hermano gemelo, Matthew. 
Después de graduarse de la universidad de Stanford e ingresar
 oficialmente a la arena política declaró: ¨Creo que este país se 
fundó en una idea simple: que cada persona merece un trato justo
 entre sí y por su gobierno¨. Prometió luchar por un plan, sistema
 y código de trabajo justos; un mejor sistema educativo; y una
 política de vivienda equitativa. 
Tiene el carisma de los Kennedy y sigue la línea política de sus ancestros. 
Defiende las minorías étnicas, sexuales, religiosas así como a 
los movimientos MeToo referente al acoso sexual, y Black Lives 
Matter, en torno al abuso policial contra los afroamericanos.
Su momento estelar fue cuando fue elegido por los demócratas para 
responder al presidente Trump en su primer discurso del Estado de
 la Unión. Aquello no fue casual. Este sería el primer paso para 
postularlo a la Casa Blanca. Analistas comentaron que los demócratas 
tratan de evitar otros cuatro años de Trump, a pesar de su corta edad
 y experiencia. 
Ha trabajado como voluntario en el Cuerpo de Paz en República 
Dominicana y como asistente del fiscal en Massachusetts. Su apellido,
 sin embargo, pesa mucho en la historia política de los Estados Unidos.
Los republicanos protestaron por su designación. Un grupo lo catalogó 
como “un congresista rico y aburrido¨ y unos demócratas afirmaron que
 el partido debió escoger una mujer, un hispano o un afroamericano. 
Una mujer latina delegada de Virginia y nacida en Perú, respondió en 
español a dicho discurso.  
Joe -hábil político- decidió darlo en una de las zonas mas pobres de 
su circunscripción. Lo pronunció en Fall River, una zona obrera. La mitad 
de sus pobladores son portugueses que inmigraron a EEUU gracias a
 una ley propuesta por John Kennedy. 
Su discurso fue desafiante y provocador. Incluso pronunció frases en 
español que habla con fluidez, que aprendió en España y República Dominicana.
Le dijo a los “dreamers”: “Ustedes son parte de nuestra historia”.
 “Vamos a luchar por ustedes y no los vamos a alejar (dar por vencidos)”.
 Son los inmigrantes indocumentados que llegaron a EEUU cuando eran 
niños que estuvieron protegidos durante el gobierno de Obama y ahora
 están amenazados con ser deportados. 
Le dijo a Trump lo que tenía que escuchar. Afirmó: “Los matones nunca
 ganan¨. Criticó la intención del actual presidente de revocar el programa
 de salud Obamacare; las marchas supremacistas de blancos en Virginia; 
e hizo referencia al escándalo de la injerencia rusa durante la última
 campaña presidencial.
Joe también respondió a un republicano que dijo que derogar el Obamacare 
era un acto de misericordia. Aquél le dijo que era, un acto de malicia.
 El programa de salud es lo mejor que le ha podido pasar a los 
estadounidenses en los últimos tiempos.
El hecho es que un Kennedy, miembro de la familia católica más 
influyente del país del norte, es parte del escenario político estadounidense.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Uno de los mejores hombres que he conocido

Página Siete, Mundiario, El Periódico, SudamericaHoy, La Patria, El Día, EJU.

La Paz, 29 de agosto del 2018.


Si los bolivianos debemos estar agradecidos con alguien, es con José Gramunt de Moragas, sacerdote jesuita y periodista español. Personalmente me considero la más afortunada de haberlo conocido.
Tuve la oportunidad de acompañarlo y darle el doloroso ultimo adiós junto a mis colegas y amigos Clemencia Siles y Juan Cristóbal Soruco, así como con los miembros de su congregación y un centenar de amigos.
Cuando lo vi de reojo a través de ese vidrio del cajón sin aire donde yacía su cuerpo, me pareció que sólo dormía, al menos eso quise creer, porque vivirá siempre en mi. Y, como fiel católico, resucitará.
Tuvo una vida plena y se mantuvo lúcido hasta cerrar los ojos para siempre tras el agotamiento de vivir casi un siglo.
Fue mi profesor, mi confesor, mi consejero, pero principalmente un amigo entrañable y leal así como de mi familia. Tuve el agrado de conocer a la suya en la Masía de Moragas en Tarragona.
Después de recibirse como abogado, decidió ofrecer su vida al Señor que cumplió con abnegación. Sacrificó casarse y tener una familia para servir a los demás, nada deleznable.
Llegó a Bolivia en 1952 y se convirtió en un boliviano más. Consideraba a nuestro país como el suyo y era querido y apreciado por todos.
Llegó a vivir a Sucre e iba a trabajar manejando una motoneta y su sotana volaba por los aires como si tuviera alas.
Luego aterrizó en La Paz y la familia de Carlo de Leonardis y Julia Krutzfeldt lo adoptó. Ambos eran caballeros de la Orden de Malta en Bolivia. En aquella casa de Obrajes tuve la oportunidad de compartir momentos felices junto a ellos. Recuerdo que llegaba manejando un jeep de la compañía.
Era de personalidad resuelta e íntegra, señorío natural, exquisita conversación, paladar refinado y bebedor del buen whisky.
Trabajador compulsivo, fue director de radio Fides, de propiedad de la Compañía de Jesús y luego fundó, junto a mi amigo y colega Juan Carlos Salazar, la Agencia de Noticias Fides  (ANF), la primera en Bolivia.
Maestro del lenguaje, obligaba a más de uno a consultar el diccionario de la RAE. La sutileza de su pluma demostraba su destreza en el manejo del humor y la ironía. Fue un humanista cargado de cultura que dejó más de lo que la vida y él se exigieron.
Escribió a favor de la verdad y fue un ferviente defensor de los derechos del hombre. Escribía sobre la actualidad política y social del país. Aparte de ser director, redactaba una editorial diaria titulada ¿Es o no es verdad? y un boletín semanal de análisis político titulado NOTAS. Llegó a redactar 15.000 columnas, algunas de las cuales fueron publicadas en un libro. Fue autor de varios.
Durante su vida, no le tembló la mano para denunciar la corrupción, el narcotráfico y los abusos del poder político ni a los crueles golpistas militares que dejaron tan mala huella en Bolivia y el continente.
Aquello lo convirtió en una referencia indiscutible. En el más influyente líder de opinión. Incluso los gobiernos de turno y miembros de los partidos lo leían y respetaban. Su palabra orientadora, muchas veces fue definitoria para la toma de decisiones.
Sembró tanto que cosechó varias generaciones de periodistas. Enseñó periodismo (el mejor que ha existido en Bolivia) cuando aún no existía la carrera.
Nos dio la oportunidad de trabajar y hacer practicas en la radio y la agencia.
Trabajador incansable, bordeando los 90 años, decidió modernizar la ANF junto al cofundador Juan Carlos Salazar.
Terminó sus días en Cochabamba en la residencia de los jesuitas La Esperanza junto a sus compañeros sacerdotes.

Su recuerdo y legado serán imperecederos.

martes, 31 de julio de 2018

!Yo acuso!

Página Siete, Mundiario, El Periódico, La Patria, El Día, EJU, SudamericaHoy.



El ex presidente Carlos Mesa, que ha sido acusado por el gobierno de Evo Morales por el caso Quiborax, ha afirmado que no acepta ser acusado sino que acusar. El título me recuerda al famoso juicio a Dreyfus escrito por Emile Zola.
El gobierno ha cometido un error político de medidas hercúleas en su intención de iniciar un proceso a su más poderoso rival.
Dicho injusto proceso ha creado empatía y la opinión publica, así como muchos medios, se han solidarizado con el vocero de la causa marítima.
Los bolivianos se dieron cuenta que el objetivo del gobierno era inhabilitar y desprestigiar la figura de Mesa. Éste, sin embargo, ha ganado más popularidad que nunca. El mal cálculo político del gobierno, creo un efecto bumerang. Situación que jamás imaginó.
Incluso la ex ministra de comunicación y actual gerente general de la editorial del Estado Amanda Dávila, escribió en su cuenta de twitter “El expresidente Carlos Mesa no debería ir a la cárcel ni hoy ni mañana pues actuó, durante su gestión, contra la mafiosa chilena Quiborax en defensa del país; eso o tiene precio, pienso yo”.
Luego aclaró que defendió la nacionalización, no a Mesa.
Existe una alta probabilidad de que Evo se postule a pesar de que es ilegal. Fue recientemente proclamado por sus bases cocaleras del trópico como candidato para las elecciones del 2019. En tanto el ex presidente ha reiterado que no presentará su candidatura. Algo difícil de prever.
Ante el crecimiento de la imagen del ex presidente, el gobierno decidió no tratar durante esta gestión, la solicitud del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de realizar un juicio de responsabilidades contra él ya que existen muchos casos pendientes.
Según una reciente encuesta, la intención de voto sitúa a Morales con el 27% y a Mesa con 25%. Si ambos se presentaran, y si así se diera la votación, tendrían que ir al balotaje del que se estima que el ex presidente obtendría el 48% de los votos y el actual 32%. Aquél estaría apoyado por la oposición que votó por el NO a la re postulación de Evo en el referéndum del 21F.
Por tanto, Mesa, sería el próximo presidente constitucional de Bolivia. ¿Se presentará como candidato de la oposición ahora dispersa?  
El vocero de la demanda marítima, afirmó que tiene el derecho de combatir el autoritarismo y defenderá el 21F, el talón de Aquiles del presidente Evo. Ya anunció que Morales debe ser acusado por el caso Guaracachi en el que el Estado boliviano pagó U$ 31.5 millones tras  perder el laudo arbitral por la nacionalización de la compañía eléctrica.
Esto es sólo la punta del iceberg. Luego sacara al gobierno “los trapitos al sol” que restará votos al presidente.
El gobierno acusa a Mesa de emitir resoluciones contrarias a la ley, incumplimiento de deberes y daño económico al suscribir un decreto que revocó las concesiones de la empresa de capitales chileno-bolivianos Non Metalic Minerals - Quiborax.
Según la internacionalista Karen Longaric el gobierno, al revocar la concesión, omitió formalidades legales subsanables.
En el año 1999 se autorizó a dicha compañía, explotar la ulexita en el Salar de Uyuni, que sirve para diversos productos químicos. El superintendente de minas del gobierno de Mesa, anuló las concesiones por su ilegalidad y las revocó por cometer fraude tributario y daño al medio ambiente, entre otros incumplimientos. Luego la expulsó. El gobierno de Evo pagó U$ 42.6 millones a una empresa fraudulenta. Un monto exorbitante.

Esto no ha sido más que un intento de juicio político.

miércoles, 18 de julio de 2018

Trump actúa con brutalidad

Página Siete, El Periodico, el Día, Mundiario, La Patria,  EJU. Domingo 15 de julio 2018

Verónica Ormachea G.        
                                                                                                                             

No sé si tuve buena o mala suerte de ver un video de un centro de detención donde se encontraban niños inmigrantes ilegales encerrados en jaulas con llave como si fueran animales.
Muchos agarrados de las rejas se ahogaban en llanto reclamando a gritos: “mamá” “papá”. Eran niños preescolares. Si tenían suerte, encontraban a uno de sus hermanos, sino se quedaban allí tan solos, aterrorizados y confundidos, que se orinaban en sus pantalones.
Una pequeña lloraba tanto que acabó vomitando. Incluso, un niño de diez años con el Síndrome de Down fue llevado allí.
Una niña repetía el teléfono de una tía que vive en Estados Unidos. Todos, sin embargo, la ignoraban. Los guardias fronterizos, fríos como el hielo, le gritaban “¡Cállate niña!”. Lo terrible es que en aquellos centros, también se encontraban bebés de pecho que debían ser alimentados por sus madres.
Antes de ser separados de manera forzosa de sus padres y luego encerrados, habían sido victimas de una persecución inclemente.
Los inmigrantes ilegales, al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos son sujetos a
a redadas donde son perseguidos por guardias armados y con perros listos para morderlos; en camionetas con sirenas ensordecedoras; y en helicópteros de donde los gritan con megáfonos y los enceguecen con luces.
Ellos, en tanto, huyen corriendo entre los sembradíos, solos o con sus familiares. Los que son atrapados, son detenidos y procesados como si fueran delincuentes, que no lo son. Y luego, un juez decide si son deportados. Ésta es la prueba que, el gobierno estadounidense criminaliza a los inmigrantes.
Como la ley no permite que menores sean detenidos, la Administración Trump aplicó la política de “tolerancia cero”. No así el gobierno de Obama ni de Bush.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, entre el 5 de mayo al 19 de junio de este año, 2.342 hijos de ilegales fueron separados de sus padres.    
Dicha cruel política dio lugar a que sean llevados a centros de detención en 16 estados donde están aún más distanciados de sus progenitores.
Llegan a aquellos centros donde no entienden el idioma, no conocen a nadie y se les asigna
una colchoneta de color verde donde duermen vestidos en el piso. Muertos de frio, se tapan con una frazada de color metálico y observan a otros niños cambiar los pañales a niños más pequeños.
Se quedan allí sollozando y tratando de dormir en medio de un coro de llantos de sus pequeños compañeros de encierro. Al día siguiente hacen fila para ser alimentados.
Lo escalofriante es que no sólo los niños ignoran donde se encuentran sus padres sino que la mayoría de los papás tampoco saben donde están sus hijos.
Dicho escenario dantesco me recuerda cuando los nazis, antes de mandar a las madres judías a las cámaras de gas, arrancaban de sus brazos a sus hijos. Los que eran blancos y rubios, eran entregados a familias alemanas para su adopción y pasar por arios.
¿Que niño pueden comprender que sus padres lo hayan enviado a cruzar la frontera o que sus papás hayan decidido llevarlo a él y a sus hermanos al “país de las oportunidades” donde podrán realizar “el sueño americano”? ¿Donde su familia saldrá de la pobreza con el trabajo y podrán tener una casa, aprender inglés (el idioma más universal), recibir educación gratuita, y finalmente obtener un trabajo que será su seguro de vida?
La condición humana, por naturaleza, tiende a buscar mejores condiciones de vida. Y está en todo su derecho de migrar. Y la globalización, ha coadyuvado.  
Miles de latinos, principalmente centroamericanos, piden asilo a Estados Unidos, pero a la mayoría le es negado. Por tanto, optan por la ilegalidad.
Estados Unidos es, sin duda, el país de las oportunidades. El que trabaja, gana lo suficiente para poder tener un nivel de vida aceptable.
El presidente de dicho país carece de empatía. Pretende manejar a su país como si fuera su empresa. En su corta gestión ha tomado una cadena de malas decisiones. Ésta, sin embargo, es la peor porque mostro su inhumanidad.
Este escenario dantesco de separación, es parecido al de una guerra. En cierta manera lo es. Es una contienda cuasi declarada porque Trump está obsesionado con los inmigrantes. Incluso utilizó el tema para su campaña electoral. Muchos votaron por él porque repudian a los extranjeros.  
Trump es racista y xenófobo. Siempre ha sido. Su abuelo paterno llegó a Estados Unidos como inmigrante donde construyó una casa. El primer piso hacia de bar y el segundo de prostíbulo.
Su padre, experto en bienes raíces, hizo una fortuna al borde de la legalidad. Y Donald, heredó el negocio.
Cuando alquilaba sus departamentos, sus secretarias se aseguraban que no fuera a hispanos ni a afroamericanos. Al velos, escriban en la solicitud la letra C que significaba color y eran rechazados. Aquella discriminación, lo llevo a la Corte.
El actual presidente, ha rechazado públicamente a los inmigrantes. No pierde ocasión para insultar a los mexicanos.
Les tiene tal mala voluntad que uno de sus objetivos es construir el mentado muro de 3.000 kilómetros que separe México de su país. Exigió a México que lo pague, pero el entonces presidente Peña Nieto se negó.
El presidente electo López Obrador afirmó: “Estamos en contra del muro, es una ofensa”. Respecto a su relación con Trump, declaró que ambos acordaron buscar “una relación de amistad y cooperación”.
Un muro será inútil ya que los inmigrantes son más astutos de lo que Trump se imagina, a pesar de echarles los lobos encima. Él dice que cumple con la ley.
Curiosamente más de un millón de estadounidenses indocumentados vive en México. La mayoría son jubilados temporales que no han tramitado su residencia.
El presidente de Estados Unidos carece de visión política. En política exterior, es elemental tener buenas relaciones con los países vecinos. Más aún cuando México es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos y éste para aquél, el principal.
La repetitiva retórica antiinmigrante de Trump, tiene harto a los inmigrantes y a los ciudadanos pensantes, así como su slogan Make America Great Again.
Estados Unidos siempre ha sido un gran país. La política aplicada por Washington, no es la cara del pueblo estadounidense. Éste se caracteriza por ser trabajador, respetuoso de las libertades ciudadanas, de las leyes y defensor de los valores democráticos.
La “tolerancia cero” ha sido criticada por autoridades del mundo, aunque no lo suficiente. Según el derecho estadounidense y el internacional, es una violación a los Derechos Humanos. Y ante tanta presión, Washington decidió revertirla.
Dicha política ha sido una suerte de estrategia de negociación para presionar a que los demócratas aprueben en desembolso de U$ 25.000 millones para la construcción del absurdo muro.
Lo más probable es que provoque el efecto contrario y no le concedan aquél capricho. Ellos, y los mismos republicanos, han sido los primeros en criticar tan perversa separación.
También es posible que la “tolerancia cero” haya sido una medida de presión a los ilegales. Que ésta haya tenido el fin de que los padres, cuya mayoría no tiene información de sus hijos, los echen tanto de menos que se rindan, se los devuelvan y retornen a sus países. Una estrategia machiavélica.
Laura Bush publicó un artículo en el Washington Post que dice que lo sucedido es “cruel e inmoral”. Lo comparó a cuando Estados Unidos, durante la Segunda Guerra, internó a japoneses en campos. Según la ex primera dama, fue “uno de los episodios más vergonzosos de la historia de su país”.
Cuando dicha guerra, el gobierno estadounidense internó en campos de concentración a cerca de 120.000 personas entre italianos y alemanes, pero en su mayoría japoneses, que tenían la ciudadanía de ese país.
Los estadounidenses olvidan el gran aporte que han realizado los inmigrantes a su país. No sólo forjaron una nación multirracial y multicultural enriquecedora sino que con su trabajo, ayudaron a desarrollar un país, ahora el más poderoso de la tierra.
Incluso los afroamericanos, que fueron traficados de la forma más abominable, han dado grandes victorias en los deportes y las artes, poniendo en alto la imagen del país.
En el pasado las visas no eran necesarias para entrar a Estados Unidos. Cualquiera podía cruzar la frontera sin documentos. Aquello era considerado una violación menor de la ley.
Elis Island, donde erige la Estatua de la Libertad, fue emblemática para los inmigrantes que llegaron en barcos desde Europa. Representa la libertad y emancipación contra la opresión. Dicha estatua era lo primero que divisaban al llegar cargados de ilusiones y desafíos. Listos para trabajar en lo que se pueda. Era el icono de bienvenida al nuevo mundo. Hoy es una utopía.
La isla, desde 1892 hasta que su clausura en 1954, recibió cerca de 12 millones de inmigrantes. La única condición para entrar era que estén en buen estado de salud y que no hubiesen cometido delitos.
Al día llegaban a entre tres a cinco mil personas en barcos que venían principalmente de Europa huyendo de las hambrunas, el desempleo y las guerras. Hoy cien millones de estadounidenses descienden de aquellos que llegaron.
Actualmente la población inmigrante legal e ilegal llega a casi 43.7 millones. La primera mayoría son hispanos (cuyo mayor porcentaje son mexicanos) y la segunda asiáticos, en un país de 325.7 millones de habitantes. Prueba clara es que el español es considerado el segundo idioma.
Según el Centro de Estudios de Migración, el número de indocumentados en Estados Unidos el 2016, era de 10.8 millones.
Los ilegales, que son tan vulnerables como los que viven en la pobreza, siempre han realizado los trabajos más duros como cosechar la siembra bajo un calor asfixiante; limpiar baños y recoger la basura; manejar un camión o un taxi durante horas; o descuartizar animales para vender la carne. Y por esto reciben salarios más bajos que los nativos a pesar de ser igualmente calificados. Su trabajo mal pagado, ha enriquecido a muchos ciudadanos de ese país.
Un estudio del Instituto sobre Política Fiscal y Económica, afirma que los inmigrantes indocumentados pagan en impuestos el 8% de sus ingresos. Un hogar de indocumentados promedio, paga cerca de U$ 10 mil al año en impuestos que incrementan el presupuesto público.
La Secretaria de Trabajo de Estados Unidos informó el 2015, que 26.3 millones de inmigrantes trabajan en dicho país. La mitad esta compuesta por hispanos. Éstos, representan el 16.7% de  la fuerza laboral. Estadísticas demuestran que el nivel de desempleo de los inmigrantes es menor que los nacidos en aquél país.
Según el codirector de política migratoria de la universidad de Stanford Jens Heinmueller,
el 40% de las 500 empresas como Apple, Google y otras, han sido fundadas por inmigrantes o sus hijos.
Un caso notable es el del empresario boliviano Marcelo Claure, de 48 años. Según Wikipedia, fundó su empresa de venta de celulares Brightstar Corporation con presencia en 50 países de seis continentes. Hoy es el CEO de Sprint Corporation, cuyas oficinas se encuentran hasta en el ultimo rincón del país del norte.
La inmigración, sin embargo, va a continuar, aunque Washington construya el muro que sería una vergüenza.
A muchos estadounidenses les incomodan los inmigrantes en gran parte porque son de otras razas, les quitan sus fuentes de trabajo y hacen que bajen los salarios.
El hecho es que la “tolerancia cero” es un tema condenable que aún no está resuelto y traerá consecuencias.
Lo primordial es que las autoridades entreguen de forma inmediata los niños a sus padres. Un juez federal exigió que el pasado 10 de julio el gobierno devuelva a los niños menores de 5 años, pero sólo entrego a 63 y la mayoría sigue en custodia.
El juez ha dado un plazo hasta el 26 de este mes de julio, para que todos los menores se reúnan con sus familias. Las autoridades sólo han devuelto a cerca de 550.
Es posible que la actual administración presione al Congreso para que suscriban leyes migratorias más severas.
Lo fundamental, sin embargo, es que se promulgue una ley que prohíba que las familias de los ilegales sean separadas.



Verónica Ormachea es periodista, escritora y académica de la lengua.