sábado, 15 de septiembre de 2012

Colombia:nunca tan cerca de la paz

Diario Página Siete

Verónica Ormachea Gutiérrez

El presidente Juan Manuel Santos hace una apuesta arriesgada, pero
necesaria. Por primera vez, Colombia estaría tan cerca de dar fin al
conflicto armado que empezó hace 50 años.
Hace unas semanas, se suscribió entre el gobierno y las Farc el
“Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción
de una paz estable y duradera”, lo cual llena de esperanza a los
colombianos y al mundo. Dicho convenio ha elevado la imagen de Santos
al 74%.
El líder de la guerrilla Rodrigo Londoño o Timochenco propuso retomar
las negociaciones fallidas hace catorce años, de San Vicente de Caguán
entre el Presidente Pastrana y el líder guerrillero Marulanda.
El acuerdo tiene cinco componentes: Fomentar el desarrollo rural, el
acceso a la tierra, mejorar la infraestructura y que la prosperidad
llegue a todos; Garantías para la oposición política, participación
ciudadana y romper el lazo entre la política y las armas; Finalización
del conflicto armado, entrega de las armas e reintegración de las Farc
a la vida civil; Lucha contra el narcotráfico; y Respetar el derecho
de las víctimas. Lo notable de dicho acuerdo es que es primera vez que
las Farc aceptan discutir el tema de las armas.
El momento político parece ser el adecuado principalmente porque el
Estado colombiano está militarmente fortalecido así como la figura del
presidente Santos, en tanto la cúpula de las FARC se encuentra
descabezada y sin un liderazgo claro desde que sus líderes históricos
fallecieron y porque en los últimos años, las FARC se han convertido
en una narcoguerrilla, lo cual las desprestigia. A esto se suma que
durante año y medio, han habido conversaciones previas para llegar al
acuerdo.
Santos ha tenido la habilidad de contar con mediadores a los gobiernos
de Cuba y Noruega y de colaboradores a los de Venezuela y Chile. Cuba
y Venezuela están estrechamente vinculadas con las Farc lo cual hace
más accesible la negociación y Chile hace un papel equilibrador.
Durante 50 años Colombia ha estado dividida. Una, es la del progreso,
ya que en la actualidad ha llegado a tener la segunda economía de
Sudamérica después de Brasil con producto de aproximadamente U$
360.000 millones, y otra la del enfrentamiento entre las fuerzas
militares colombianas y las Farc donde miles han muerto y otro tanto
han sido secuestrados.
El que desentona es el ex presidente Uribe que ha afirmado que
negociar con las Farc es “una bofetada a la democracia”. Cuando fue
primer mandatario, su política en torno a la narcoguerrilla fue de
enfrentamiento armado.
Santos aseguró que existe la opción real de terminar con el conflicto
armado interno. Según recientes encuestas el 78% de los colombianos
aprueba el inicio del diálogo. Asegura que se trata de meses y no de
años. El presidente se muestra optimista ya que será una tarea ardua y
difícil y no es conveniente darse plazos. Ambas partes deben ceder a
un costo muy alto. La pregunta es si en caso de firmar el acuerdo,
Colombia sería un país seguro ya que los guerrilleros han cometido
delitos de lesa humanidad.
Curiosamente, en medio de las negociaciones no ha habido un cese de
fuego. ¿Será una estrategia para llegar a un rápido acuerdo de paz y
promulgarlo con el cese de hostilidades?
Éste será un gran desafió para Santos que en caso de lograrlo, pasará
a la historia y aquello dependerá de su reelección el 2014. Deberá
lograr en la negociación - como decía Kissinger – que ambas partes
sean igualmente beneficiadas.

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